La silla no se elige por la talla de la vela
Es el equipo con el que más horas pasas y el que menos gente compara. Se elige por tu talla —no la de la vela—, por el tipo de vuelo que haces y por lo que lleva dentro: la protección de la espalda, el contenedor del rescate y por qué lado sale.
De segunda mano, dos cosas que no salen en ninguna foto. Una: si la silla ha recibido un impacto, porque la protección dorsal absorbe una vez y las de espuma no siempre vuelven a su sitio. Dos: si el contenedor del rescate es compatible con el que ya tienes, incluida la maneta y el lado. Preguntar las dos cosas cuesta un mensaje y se contestan con un sí o un no.
Cada anuncio va contra un modelo del catálogo, así que lo que publica el fabricante se puede comparar entre sillas sin fiarse de la descripción. Lo que añade el vendedor queda marcado como suyo y se distingue de lo certificado — nunca se mezclan en la misma tabla.